26 agosto, 2026

Cristo Rey busca convertir el turismo en encuentros de fe en Silao.

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Convertir la llegada de 3 millones de visitantes al año al Cerro del Cubilete en una oportunidad para fortalecer la fe, especialmente entre jóvenes y familias, será uno de los principales retos del nuevo rector del Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey, Manuel Sandoval Álvarez.
A casi dos meses de asumir el cargo, el sacerdote, quien tomó posesión el 23 de junio por invitación del arzobispo de León, Jaime Calderón Calderón, plantea renovar la atención pastoral para que la afluencia de visitantes no se limite a una experiencia turística, sino que represente un acercamiento con la fe.
“Tenemos que hacer un plan integral juntamente con la curia y sumar tanto a familias, tanto la pastoral social, porque hay muchas necesidades”, señaló.
Sandoval Álvarez, conocido como “Manolo”, cuenta con experiencia en el acercamiento con nuevas generaciones, luego de haber colaborado durante alrededor de ocho años en la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de León. Por ello, buscará impulsar encuentros y actividades que permitan incrementar la participación de los jóvenes, cuya presencia en el santuario ha crecido mediante peregrinaciones y movilizaciones.
La atención a las familias será otro de los ejes de su gestión, además de fortalecer la pastoral social y vincularla con las necesidades de las comunidades cercanas al santuario.
El nuevo rector sustituyó al padre Rubén de la Cruz Martínez, quien permaneció cuatro años al frente del recinto y fue designado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de León.
Ante los 3 millones de visitantes que recibe Cristo Rey cada año, Sandoval Álvarez también pretende reforzar la identidad del monumento como un espacio de oración y adoración.
“No solamente que vengan como turistas, sino encontrarse con nuestro Señor, porque esa es la finalidad del monumento, no es medio turístico, sino que es un centro de adoración”, afirmó.
La experiencia de quienes llegan al Cubilete también será considerada. Juanita González, visitante procedente de Monterrey, destacó la belleza del sitio y pidió conservar sus condiciones actuales, mientras Mónica Prieto resaltó la vista y hospitalidad de la zona.
Ambas señalaron áreas susceptibles de mejora, como mayor iluminación y seguridad, así como facilitar el tránsito en zonas con pendientes mediante pequeñas escaleras.
“Una de las cosas que me ha impresionado a mí mucho es que todos los días, día y noche”, comentó el rector al describir el movimiento constante del santuario, una afluencia de 3 millones de personas al año que ahora busca convertir en una oportunidad para fortalecer los encuentros de fe.