De pequeños talleres a una industria global: así se forjó el legado zapatero de León.
Hace exactamente 100 años, León era una ciudad de talleres modestos, calles llenas de obreros y familias que encontraron en el calzado una oportunidad para salir adelante. En 1926, el directorio comercial registraba 105 talleres de calzado, 16 bancos de acabado y 10 zapaterías que daban vida principalmente a la calle Madero.
Fue en ese contexto donde nació la Unión de Fabricantes de Calzado de León, antecedente de la actual Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG), encabezada por Don José Padilla Moreno, propietario de la marca Búfalo, con la intención de organizar y fortalecer a un sector que comenzaba a transformar la economía local.

Sin embargo, casi al mismo tiempo llegaron las dificultades. Una fuerte inundación devastó gran parte del Barrio del Coecillo y obligó a muchas familias zapateras a comenzar de nuevo. Después vino la Guerra Cristera y posteriormente una crisis económica mundial que golpeó a millones de personas.
A pesar de ello, León logró levantarse. Los talleres continuaron trabajando y la industria creció impulsada por generaciones de hombres y mujeres que hicieron del oficio zapatero una forma de vida.

Durante el cierre del espectáculo “Alas para Volar”, realizado en el marco de los 450 años de León y los 100 años de la CICEG, Juan Carlos Cashat Usabiaga recordó que la industria nunca dejó de avanzar pese a las adversidades.
“León no se rindió. Nuestra industria no se rindió. Nuestros zapateros volvieron a levantarse una y otra vez. Con trabajo. Con creatividad. Con dignidad. Con carácter”, expresó.
En 1942 llegó otro momento clave: el reconocimiento oficial de la Cámara Regional del Calzado de León, que permitió consolidar la organización del sector. Para las décadas de los 40 y 50, la ciudad ya comenzaba a posicionarse como referente nacional de la industria zapatera.
Más adelante, en 1968, se publicó oficialmente la creación de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato y en 1969 tomó protesta su primera mesa directiva. Cinco años después nació SAPICA, que inició con apenas 130 expositores y que hoy es considerada la feria más importante de la industria del calzado y la marroquinería en Latinoamérica.
Con el paso de las décadas, la industria enfrentó nuevos desafíos: crisis económicas, competencia desleal, importaciones ilegales y recientemente la pandemia que paralizó actividades en todo el mundo. Aun así, el sector logró mantenerse gracias a la especialización de su mano de obra y la capacidad de adaptación de las empresas.
Actualmente, la industria mexicana del calzado genera más de 450 mil empleos en el país y continúa posicionando al calzado leonés en mercados internacionales mediante diseño, innovación y tecnología.
En el evento conmemorativo, la alcaldesa Ale Gutiérrez destacó que la historia de León no puede entenderse sin la historia del calzado y de las familias que construyeron la identidad de la ciudad a través del trabajo.
Así, entre música, danza y teatro aéreo, “Alas para Volar” cerró sus funciones recordando que detrás de cada par de zapatos hay generaciones enteras que convirtieron a León en la capital zapatera de México.
