26 mayo, 2026

Cruz Azul rompe el maleficio y le arranca el título a Pumas en una final de infarto.

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Cuando el reloj agonizaba y el Olímpico Universitario ya saboreaba el campeonato, Cruz Azul apareció con un golpe brutal al corazón auriazul. La Máquina vino de atrás y derrotó 2-1 a Pumas en una final dramática para conquistar su décima estrella de Liga MX, silenciando CU en los últimos minutos y enterrando, de paso, el fantasma eterno de las “cruzazuleadas”.
El equipo cementero resistió durante gran parte del encuentro el orden defensivo universitario y las atajadas salvadoras de Keylor Navas, quien volvió a convertirse en figura bajo los tres postes. Pumas había tomado ventaja al minuto 30 gracias a Robert Morales, desatando la locura en las tribunas y alimentando el sueño de romper su larga sequía sin títulos.
Pero Cruz Azul nunca dejó de insistir. La presión celeste encontró premio en el complemento, cuando un balón en el área terminó en autogol de Rubén Duarte para empatar el partido y cambiar el ánimo del estadio. A partir de ahí, el encuentro se convirtió en una batalla emocional, marcada por lesiones, tensión y expulsiones.
Con Pumas reducido y exhausto, apareció Rodolfo Rotondi en tiempo agregado para firmar un disparo demoledor que terminó en las redes y sentenció la final. El gol desató la euforia cementera y dejó congelados a más de 46 mil aficionados universitarios que veían escaparse el campeonato de las manos.
La noche también significó una consagración inesperada para Joel Huiqui, quien apenas suma unos cuantos partidos como entrenador en Primera División y ya presume un campeonato en sus vitrinas. Del otro lado, los universitarios vuelven a cargar con una herida profunda: ya son 15 años sin levantar un título de liga.
Mientras la afición celeste celebraba cantando “¡En su estadio!”, los jugadores de Pumas abandonaban la cancha entre lágrimas y frustración, conscientes de que dejaron escapar una oportunidad histórica frente a su gente.