Francia aprueba la eutanasia y el suicidio asistido tras años de debate político y social.
Francia dio un paso histórico al aprobar de manera definitiva una ley que autoriza la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes que cumplan determinados requisitos médicos y legales. Con esta decisión, el país se suma al reducido grupo de naciones europeas que permiten algún tipo de asistencia médica para morir, entre ellas Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y España.
La Asamblea Nacional respaldó la iniciativa con 291 votos a favor y 241 en contra, poniendo fin a un prolongado proceso legislativo marcado por desacuerdos entre la cámara baja y el Senado.
La propuesta había sido impulsada desde 2022 por el presidente Emmanuel Macron, quien promovió una amplia discusión nacional sobre el final de la vida y convirtió la reforma en uno de los compromisos más relevantes de su agenda política.
¿Quiénes podrán acceder a la asistencia para morir?
La nueva legislación contempla tanto la eutanasia, practicada por personal sanitario, como el suicidio asistido, en el que el propio paciente administra la sustancia letal.
Para acceder al procedimiento, las personas deberán cumplir varias condiciones: ser mayores de edad, residir legalmente en Francia, padecer una enfermedad grave e incurable, encontrarse en una etapa avanzada o terminal y experimentar sufrimientos que no puedan aliviarse de manera efectiva mediante tratamientos médicos disponibles.
La ley establece como principio general que sea el propio paciente quien realice el acto final. Solo en casos de incapacidad física podrá intervenir un profesional de la salud.
Persistan dudas jurídicas antes de su entrada en vigor
Aunque la aprobación parlamentaria representa un avance decisivo para la iniciativa, el proceso aún no concluye. El Gobierno francés anunció que parte del texto será revisado por el Consejo Constitucional para determinar si cumple plenamente con los principios establecidos por la Carta Magna.
La revisión se centrará especialmente en aspectos relacionados con la objeción de conciencia y el papel de instituciones sanitarias y centros de cuidados que rechazan participar en procedimientos de asistencia para morir.
Hasta que concluya ese análisis, la ley no podrá ser promulgada oficialmente.
También fortalecen los cuidados paliativos
De forma paralela, los legisladores aprobaron una reforma destinada a ampliar el acceso a los cuidados paliativos, iniciativa que recibió un respaldo mucho más amplio que la ley sobre eutanasia.
Actualmente, más de una quinta parte de los departamentos franceses carecen de unidades especializadas en atención paliativa, una situación que ha sido señalada durante años por organizaciones médicas y religiosas.
Críticas por el alcance de la legislación
La aprobación ha generado un intenso debate entre juristas, médicos, organizaciones civiles y grupos religiosos.
Algunos especialistas consideran que los criterios de elegibilidad podrían interpretarse de manera amplia y extenderse con el tiempo a pacientes con enfermedades crónicas, trastornos psiquiátricos o condiciones asociadas al envejecimiento.
También existen cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión, los tiempos de evaluación y el papel de los familiares dentro del proceso de decisión.
Entre las voces críticas destacan representantes de la Iglesia Católica francesa, quienes sostienen que la prioridad debería centrarse en reforzar los cuidados paliativos y el acompañamiento de las personas enfermas.
Un cambio que marcará el futuro del país
Para sus defensores, la nueva ley reconoce el derecho de las personas a decidir sobre el final de su vida cuando enfrentan sufrimientos extremos e irreversibles.
Sus detractores, en cambio, advierten que la medida podría modificar profundamente la relación entre pacientes, familias y profesionales de la salud, además de abrir debates éticos que continuarán durante los próximos años.
Con esta decisión, Francia entra oficialmente en el grupo de países europeos que han optado por regular la asistencia médica para morir, en una discusión que sigue dividiendo opiniones dentro y fuera de sus fronteras.

