10 julio, 2026

Guanajuato deberá prepararse para posibles ajustes en Toyota hacia 2028; especialista descarta afectaciones inmediatas.

TOYOTA-03

Aunque la planta de Toyota en Apaseo el Grande continuará operando con normalidad durante los próximos años, Guanajuato deberá prepararse para una eventual etapa de ajustes conforme avance la reorganización de la manufactura automotriz en Norteamérica, advirtió Willebaldo Gómez Zuppa, investigador de la UNAM y especialista en economía laboral.
Tras el anuncio de la armadora japonesa de invertir 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su planta en San Antonio, Texas, el académico señaló que los efectos para Guanajuato no serán inmediatos, pero podrían comenzar a manifestarse en un plazo de entre 18 y 24 meses, mientras que un eventual cambio de modelo de producción sería un escenario de largo plazo, hacia 2028.
“Pueden ser ajustes de plantilla, pero eso depende del volumen de ventas que se den en los próximos meses. El caso más extremo sería un cambio de modelo a producir en la planta, pero eso sería a largo plazo hasta 2028”, explicó.
El especialista indicó que, por ahora, la entidad mantiene un panorama estable, ya que la planta de Apaseo el Grande continuará fabricando la camioneta Tacoma para exportación al mercado estadounidense y conservará los más de 2 mil 800 empleos que genera.
“La narrativa de que ‘Toyota se va de México’ es falsa; la planta de Apaseo el Grande genera más de 2 mil 800 empleos y operará con normalidad produciendo la Tacoma para su exportación al mercado estadounidense, por lo menos en el mediano plazo”, sostuvo.
Gómez Zuppa señaló que la decisión de Toyota responde a factores externos, principalmente a la política comercial de Estados Unidos, caracterizada por aranceles de hasta 25 por ciento a vehículos importados y la incertidumbre que rodea la próxima revisión del T-MEC.
En este contexto, consideró que Guanajuato deberá aprovechar la ventana de tiempo que existe antes de cualquier modificación para fortalecer su competitividad, atraer nuevos proyectos y consolidar las condiciones que permitan conservar la inversión automotriz.
“Debemos leer este movimiento de Toyota como un síntoma claro de que el proteccionismo estadounidense ya está moldeando las decisiones corporativas de mediano y largo plazo. El reto para México no es solo retener las inversiones existentes, sino garantizar certidumbre jurídica, infraestructura y un entorno de negociación robusto de cara a la revisión del T-MEC”, afirmó.
El investigador reiteró que no existe un escenario de salida de Toyota del país, sino una estrategia de reorganización regional que obligará a estados con fuerte vocación automotriz, como Guanajuato, a anticiparse a los cambios que traerá la nueva dinámica comercial de Norteamérica.