1 septiembre, 2026

Van más de 950 muertos por la riada en Nepal y China; continúan labores de rescate.

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Una de las peores tragedias naturales de los últimos años en Asia lleva un saldo de al menos 955 personas fallecidas y más de 4 mil 400 desaparecidas tras la devastadora riada que afectó zonas de Nepal y la región china del Tíbet.

El desastre ocurrió luego del colapso de un glaciar en la cordillera del Himalaya, lo que provocó un enorme flujo de agua, lodo y rocas que arrasó comunidades enteras, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos ubicados cerca de la frontera entre ambos países.

En Nepal, las autoridades han confirmado más de 900 fallecidos, mientras que cientos de trabajadores de centrales hidroeléctricas permanecen desaparecidos. Los equipos de rescate concentran sus esfuerzos en enormes túneles donde se cree que decenas de personas podrían haber encontrado refugio durante la inundación.

Especialistas señalan que algunos trabajadores podrían seguir con vida gracias al espacio y al oxígeno disponible en ciertas áreas subterráneas, aunque las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días.

Del lado chino, las autoridades reportan al menos 16 muertos y más de 500 desaparecidos en el Tíbet. Las labores de rescate enfrentan enormes dificultades debido a las fuertes lluvias, carreteras destruidas y zonas completamente inundadas.

La catástrofe también ha afectado a peregrinos y turistas que se encontraban en la región del monte Kailash, uno de los sitios sagrados más importantes del Himalaya. Varias familias continúan buscando a sus seres queridos sin tener noticias desde el inicio de la tragedia.

Científicos explicaron que el desastre fue provocado por el colapso de una masa rocosa bajo un glaciar, generando una avalancha que liberó enormes cantidades de agua y sedimentos. El evento fue tan intenso que incluso fue detectado como un sismo de magnitud 5.2.

Las autoridades de Nepal y China mantienen desplegados miles de rescatistas en una carrera contra el tiempo para localizar sobrevivientes y atender a las comunidades afectadas.