16 marzo, 2025
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Ciudad de México es una megalópolis que puede desconcertar a quienes la visitan por vez primera. Para que eso no te ocurra, te ofrecemos una guía con los mejores lugares donde podrás beber, comer, ir de compras, y hospedarse.

Ciudad de México es la definición misma de megalópolis, con todo lo que eso representa en términos de extensión y densidad. Su rica cultura se hace presente en cada rincón de cada una de sus calles y su larga historia se ofrece a quien la quiera leer como una superposición de capas sucesivas. En la capital mexicana, los contrastes se acumulan como en un mural de Diego Rivera: extensos parques alternan con un tráfico desbordado y antiguas ruinas se codean con exclusivas tiendas de marca Hermès. En un lugar así, las estrellas Michelin reconocen tanto la calidad de unos tacos servidos en un local sin mesas como la de un menú de degustación impregnado de tradición: el único requisito es la excelencia.

El reciente boom turístico hace que todas las miradas estén puestas en Ciudad de México. Ella, a cambio, nos devuelve su mejor sonrisa pidiendo sólo ser explorada.

Para que tu aventura de 48 horas en ella sea lo más fácil y agradable posible, la Guía Michelin te ofrece una selección con los mejores hoteles y restaurantes.

Primer día

Desayuno: Unas conchas

De entre todos los panes dulces que se suelen tomar para el desayuno, la omnipresente concha es el más popular, de ahí que su calidad se resienta demasiado a menudo. La excepción en este caso es Tomasa: esta panadería con locales en las colonias Condesa y Polanco lleva su cariño por este tipo de pan dulce hasta el punto del diseño del local. Tras sus mostradores de formas curvas en tonos pastel se venden conchas que, bajo su crujiente corteza aromatizada con Café de Olla o Dulce de Leche, esconden un corazón de brioche suave, dulce y esponjoso.

Mañana: El parque y el museo más importantes de la ciudad

El bosque de Chapultepec, zona de recreo de los antiguos gobernantes mexicas, es hoy el pulmón de la ciudad, recorrido por senderos que serpentean entre verdes praderas y lagos poblados por garzas y, desde hace poco, también por lanchas de pato. El anillo principal de la primera sección es el lugar ideal, en especial los fines de semana, para observar la vida que se respira en el parque: puestos de botanas como las bolsas de papas con salsas más o menos picosos, enjambres de familias y niños paseando con el último accesorio a la moda (el changuito llevado a modo de gorra parece ser lo último en tendencias).

El Museo Nacional de Antropología, en el extremo norte de la primera sección, alberga algunas de las reliquias más significativas de la civilización mesoamericana que, junto con las imágenes y explicaciones, logran transportarnos a tiempos pasados. La colección, organizada por culturas prehispánicas, necesitaría varios días para ser explorada en detalle. A falta de ellos, no podemos perdernos sus piezas más representativas, entre ellas la Piedra del Sol – el enorme disco tallado a menudo confundida con un calendario – y las colosales cabezas olmecas procedentes de la Costa del Golfo de México, reconocibles por sus narices anchas y sus ojos ligeramente entrecerrados.

Hospedarse en Polanco: El barrio del célebre museo es también uno de los más elegantes de la ciudad, con selectos hoteles a la altura de su reputación. Entre los ocho hoteles en colonia Polanco seleccionados por la Guía MICHELIN, destacamos Casa Polanco, un íntimo hotel boutique acondicionado en una mansión neocolonial de los años cuarenta situada en una agradable zona residencial, justo enfrente de un frondoso parque.

Comida: Tacos

Según los cálculos, en la Ciudad de México hay tantas taquerías que prácticamente todos sus habitantes vivirían a menos de cinco minutos de una. Pero no todos los tacos son iguales. Tras realizar sus investigaciones, los inspectores de la Guía Michelin han dado su visto bueno a una docena de los mejores locales de la ciudad, entre ellos la Taquería El Califa de León, primera taquería en obtener una estrella Michelin.

Nuestra ruta de tacos pasa por tres colonias colindantes y haremos paradas más o menos cada veinte minutos, tiempo suficiente para que se nos vuelva a abrir el apetito entre una y otra.

Comenzamos en la Taquería Los Parados: este local sin lujos ni mesas situado en la colonia menos gentrificada de Roma Sur es conocido por sus carnes al carbón. Los inspectores Michelin recomiendan tres clásicos: el de bistec, con un “sutil toque ahumado”; la “gloriosa costilla” y el taco al pastor, cortado al momento y aderezado con piña, cebolla, cilantro y salsa.

A continuación, iremos hacia la Roma Norte, donde nos espera Tacos Los Alexis. Tanto este local como el contiguo Pargot (con una cocina más elaborada) son propiedad del chef Alexis Ayala y se han hecho merecedores de un Bib Gourmand por su buena relación calidad-precio. En el caso del primero, los tacos se adornan con notas de autor como la cebolla caramelizada e incluyen especialidades como el taco vegetariano con huitlacoche y chicharrón de queso, que los inspectores destacan por su “elegante ejecución”.

Para la última parada caminaremos hacia el oeste hasta Tacos Hola El Güero. Esta taquería, toda una institución en La Condesa, lleva desde 1968 ofreciendo una amplia selección de tacos de guisado con sustanciosos rellenos cocinados en grandes cazuelas de barro. Este tipo de taco “de diario” viene a ser la versión para llevar de la comida casera. Nuestros inspectores recomiendan el de picadillo, “con carne molida muy bien condimentada”, y el de chorizo con papa.

Tarde: De compras por La Condesa

La céntrica colonia de La Condesa, con sus arboladas calles y sus despejados bulevares con amplias medianas peatonales, es ideal para pasear. Las tiendas reflejan los gustos de sus residentes, con una estética poco convencional pero estilosa y abundancia de ropa de lino en tonos terrosos. En Proyecto Rufina, por ejemplo, además de ropa de lino y algodón encontrarás bonitos artículos de barro y otros materiales naturales para adornar tu casa. La galería de arte Mooni, por su parte, te da a elegir entre una multitud de obras ultracontemporáneas de artistas jóvenes, en su mayoría latinoamericanos. Por último, Fonart Condesa, gestionada por La Secretaría de Cultura mexicano, ofrece artesanía de calidad museística a precios justos.

Noche: Cena y copas

Viste tu mejor atuendo para disfrutar de un paseo en la colonia Polanco. En la zona más exclusiva de la ciudad nos espera Pujol, un aclamado restaurante inaugurado en 2000 que se enorgullece de sus dos estrellas Michelin. Enrique Olvera, su chef y dueño, es conocido por ser el impulsor de un movimiento gastronómico de raíces mexicanas y por ser capaz, según nos cuentan los inspectores Michelin, de transformar platos de la cocina familiar como el mole en “un inigualable y profundo homenaje a la historia y a la cocina mexicana”.

El sentido de la hospitalidad de Olvera, desarrollado ya desde la adolescencia, se refleja en su acogedor local, acondicionado en una casa de mediados del s. XX distribuida en torno a un patio. “Tradición e innovación se dan la mano” en el menú degustación de temporada, que apuesta por la ligereza con platos como el pescado de roca de la Baja a la parrilla con puré de calabaza cacahuete y espuma de jerez.

Si después de la cena se te antoja una copa, la mejor opción es reunirse con los capitalinos en una cantina, el local mexicano por excelencia. Aunque este tipo de establecimiento ha estado ligado históricamente a cierta mentalidad machista, las mejores cantinas de la ciudad han sabido evolucionar sin renunciar a su aura de elegancia y distinción. Salón Ríos, cerca del monumento del Ángel de la Independencia, es una glamurosa cantina especializada en ritmos latinos. En Covadonga, en cambio, no hay música, sólo luces brillantes y lo más popular de la Roma Norte platicando a todo volumen. Prueba un tequila bandera, compuesto por un shot de jugo de limón, un shot de tequila y un shot de sangrita (jugo de tomate con jugo de cítricos). Como ya te habrás dado cuenta, el verde del primero, el blanco del segundo y el rojo del tercero forman la bandera mexicana.

Hospedarse en La Condesa: No muy lejos de la cantina Covadonga, la colonia Condesa, con la que te habrás familiarizado durante las compras, puede recordarse por sus amplias avenidas arboladas y sus edificios modernistas a ciertas calles de París. En la zona encontrarás seis hoteles seleccionados por la Guía MICHELIN, incluido el Condesa DF, con una atrevida estética futurista imaginada, casualidades del destino, por una diseñadora parisina. El lounge de la azotea es muy apreciado tanto por los locales como por los turistas.

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