29 junio, 2026

Ola de calor histórica golpea a Europa: más de 1,300 fallecidos y sistemas al límite.

Calor

Europa enfrenta una de las crisis climáticas más severas de los últimos años. La intensa ola de calor que afecta al continente desde el pasado 20 de junio ha dejado más de 1,300 personas fallecidas, además de provocar afectaciones en la infraestructura, el suministro eléctrico, el transporte y los sistemas de salud.
La cifra fue dada a conocer por el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien advirtió que millones de personas continúan expuestas a temperaturas extremas en una región que se calienta a un ritmo superior al promedio mundial.
Según la OMS, alrededor de 150 millones de habitantes han estado bajo condiciones de calor extremo durante los últimos días. El organismo alertó que las olas de calor, consideradas anteriormente eventos excepcionales, se han vuelto cada vez más frecuentes debido al cambio climático.
Francia figura entre los países más afectados. Las autoridades sanitarias reportaron cerca de mil fallecimientos adicionales relacionados con las altas temperaturas, principalmente entre personas de edad avanzada. Sin embargo, advirtieron que el balance podría incrementarse conforme se analicen más casos registrados en hogares y centros de atención.
En varias regiones europeas los termómetros alcanzaron o superaron los 40 grados centígrados, estableciendo nuevos récords históricos en países como Alemania, Austria, Polonia y República Checa.
Las consecuencias no se limitaron al ámbito sanitario. El calor extremo provocó interrupciones en servicios ferroviarios, afectaciones en redes eléctricas y problemas en la generación de energía. En Alemania se redujeron operaciones de transporte público en algunas ciudades, mientras que miles de personas optaron por permanecer en sus hogares para evitar la exposición a las altas temperaturas.
Los recursos hídricos también han resentido los efectos del fenómeno. Diversos ríos europeos presentan niveles bajos y temperaturas inusualmente elevadas, situación que complica actividades agrícolas y procesos industriales. En Hungría, la central nuclear de Paks redujo nuevamente su producción debido al calentamiento del río Danubio, utilizado para sus sistemas de enfriamiento.
Italia enfrenta una situación similar. La disminución del caudal del río Po ha permitido la entrada de agua salada desde el mar hacia el interior, generando preocupación por los ecosistemas y las actividades agrícolas de la región.
Las autoridades también han reportado incidentes relacionados con personas que intentaron refugiarse del calor en lagos, ríos y playas. Algunos de estos casos terminaron en tragedia, incrementando el número de víctimas asociadas indirectamente al fenómeno climático.
Aunque en Francia las temperaturas comenzaron a descender tras la llegada de tormentas, los especialistas advierten que los efectos sobre la salud pueden prolongarse varios días después del episodio más intenso. Además, las tormentas provocaron nuevos problemas, incluyendo cortes de energía que dejaron sin electricidad a decenas de miles de hogares.
Los pronósticos meteorológicos indican que la ola de calor comenzará a desplazarse hacia Europa Central y los Balcanes durante los próximos días, mientras que algunas zonas de Europa Occidental experimentarán un alivio gradual en las temperaturas.
Expertos y organismos internacionales coinciden en que estos episodios serán cada vez más frecuentes e intensos, lo que obliga a los gobiernos a fortalecer sus estrategias de adaptación frente a los efectos del cambio climático.