Europa enfrenta una ola de calor histórica con temperaturas cercanas a los 45 grados.
Gran parte de Europa atraviesa una de las olas de calor más intensas registradas en los últimos años. Las autoridades meteorológicas han activado alertas de máxima categoría en varios países debido a temperaturas excepcionalmente elevadas que podrían romper récords para el mes de junio.
Las previsiones indican que amplias regiones de Francia, España, Reino Unido, Alemania, Portugal y otros países europeos experimentarán temperaturas superiores a los 40 grados centígrados durante varios días consecutivos.
En Francia, más de la mitad del territorio se encuentra bajo alerta roja. Los especialistas advierten que algunas zonas del centro del país podrían alcanzar hasta 43 grados, mientras que París se prepara para registrar temperaturas inéditas para esta época del año.
España también enfrenta un escenario extremo. La agencia meteorológica nacional prevé máximas cercanas a los 44 grados en varias regiones del centro y sur del país. Aunque se espera un ligero descenso térmico hacia finales de semana, las autoridades mantienen la vigilancia ante los riesgos asociados al calor prolongado.
En Reino Unido, donde las temperaturas de 40 grados son poco frecuentes, el servicio meteorológico emitió una alerta roja para diversas zonas de Inglaterra y Gales. De alcanzarse esas cifras, se trataría del día más caluroso jamás registrado en junio desde que existen mediciones oficiales.
Los expertos señalan que este episodio forma parte de una tendencia creciente de eventos extremos vinculados al calentamiento global. Europa se ha convertido en el continente que más rápidamente aumenta su temperatura promedio, lo que favorece olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas.
Durante 2025, prácticamente toda la región europea registró temperaturas superiores a los promedios históricos, una situación que ha incrementado la preocupación de científicos y autoridades sanitarias.
Además del impacto ambiental, el fenómeno pone a prueba la infraestructura urbana. Muchas viviendas, escuelas y edificios europeos fueron diseñados para conservar el calor durante los inviernos fríos y no para soportar temperaturas extremas en verano. La limitada presencia de aire acondicionado en numerosos países agrava aún más la situación.
Ante este panorama, los especialistas recomiendan mantenerse hidratado, evitar actividades físicas intensas durante las horas de mayor calor, buscar espacios frescos y prestar atención a síntomas como mareos, dolor de cabeza, náuseas o desmayos, señales que pueden indicar un golpe de calor.
La actual ola de calor podría extenderse durante varios días más y mantiene en alerta a millones de personas en todo el continente.
