9 octubre, 2025

Siete muertes sacuden al aparato federal: el huachicol fiscal cobra vidas y agudiza la crisis institucional.

Huachicol

En menos de un año, al menos siete funcionarios federales han perdido la vida en circunstancias que los vinculan, directa o indirectamente, con el huachicol fiscal, el delito de contrabando o evasión fiscal de combustibles. Estas muertes ponen bajo presión al aparato de seguridad nacional, las aduanas y la Fiscalía General de la República, además de generar interrogantes sobre la corrupción interna en las instancias que deben combatir este ilícito. 

El más reciente caso involucra al capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga, marino a quien la Secretaría de Marina reportó muerto en un presunto accidente durante una práctica de tiro en Puerto Peñasco, Sonora. Oficiales de SEMAR confirmaron el deceso, aunque existen dudas públicas sobre su relación con la investigación de combustibles ilegales que operaba en aduanas como Manzanillo. 

Otro hecho grave ocurrió con el capitán de navío Abraham Jeremías Pérez Ramírez, titular de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira. Fue encontrado sin vida en su oficina, en lo que autoridades señalan como suicidio. Aunque Checa declaraciones oficiales dicen que Pérez Ramírez no estaba vinculado formalmente, hasta ese momento, con las líneas de investigación de huachicol fiscal emprendidas por la FGR. 

Los otros decesos corresponden a funcionarios militares y civiles, incluidos mandos navales, agentes aduanales y fiscales. Se menciona el fallecimiento de delegados de la FGR, agentes ministeriales y extrabajadores de aduanas. 

Más allá de los nombres, el patrón se trasluce como una alerta: altos mandos están implicados en redes de corrupción que facilitan el ingreso ilegal de combustible, uso de documentos falsos, sobornos y la evasión de impuestos que afecta multimillonariamente al erario. 

El gobierno ha reconocido investigaciones en curso; el caso del buque Challenge Procyon, interceptado en marzo con millones de litros de diésel declarados como “aditivos”, es ejemplo del alcance nacional del problema. 

Mientras tanto, persiste la exigencia ciudadana y política de transparentar los procedimientos, garantizar justicia en cada muerte, proteger a quienes denuncian, y reconstruir la confianza en instituciones como la Marina, Aduanas y la Fiscalía, comprometidas ahora no sólo con acabar con el huachicol fiscal, sino también con sobrevivir al escándalo de su propia infiltración.