Miércoles de ceniza, inicio de un nuevo comienzo de transformación en la Cuaresma.

El miércoles de ceniza nos hace recordar, al menos una vez al año, y precisamente al comienzo de Cuaresma, que somos polvo y en polvo nos vamos a convertir, es lo que la Conferencia del Episcopado Mexicano Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica, transmite en su mensaje.
Antonio Borja Vargas, rector de la Catedral Basílica de León, aseveró que los leoneses mantienen la religiosidad, con fe y piedad la imposición de la ceniza que marca el principio de la temporada cuaresmal.
Explicó que: “la Sagrada Escritura nos narra que en el antiguo Israel, se bañaban de ceniza para hacer un sacrificio. Este sacrificio lo que busca es un cambio de vida y hoy el hecho de que no nos bañemos de ceniza, sino que tomemos un signo en la frente, representa el reconocimiento de que queremos cambiar”, mencionó.
Explicó que son 40 días para vivir el misterio pascual de Cristo, Pasión, Muerte y Resurrección; finalmente la resurrección de Cristo, venció a la muerte y al pecado y exhorta Cristo resucitado, a vivir la paz.
Algunos católicos generan alguna penitencia y tratan de desarraigar algún vicio o algún pecado que los esclaviza y no los deja ser buenas personas.
María y Agustín, platican que por tradición asisten a la imposición de la ceniza al saber que es una temporada espiritual que les recuerda que somos polvo y en polvo nos vamos a convertir; además de ofrecer algún sacrificio o alguna penitencia.
“Yo ofrezco en esta ocasión dejar la coca, hace 25 años fumaba mucho y lo dejé y gracias a Dios que fue una penitencia que hice, nos costó mucho pero ya se cumplimos 25 años y ahora la cuaresma de ahorita para la temporada que termine, será que dejaremos de tomar coca”, mencionó María.
María de los Ángeles, refirió que es una tradición que desde niña le inculcaron y es un momento que no le gusta dejar pasar cada miércoles de ceniza.
“Más que nada es una tradición desde niña, es una costumbre que me trae buenos recuerdos y nunca la olvidaré y me encanta ponermela; mi penitencia es el ayuno, pero solo lo hago el Viernes Santo”,
Entre los signos característicos y simbólicos de ésta temporada, es el ayuno, el color morado, el silencio del aleluya, el viacrucis, la imposición de ceniza el miércoles que inicia la Cuaresma que es uno de los más representativos y elocuentes, al mismo tiempo, es uno de los que más ha calado en la comunidad cristiana.