Estados Unidos defendió este jueves la legalidad de la incautación del petrolero asociado a Venezuela que fue abordado por fuerzas de la Marina en el Caribe, un operativo que Caracas calificó como un “robo descarado” y un acto de “piratería”.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó que el buque —bajo sanciones desde hace varios años— se dirige ahora hacia un puerto estadunidense, donde el gobierno federal pretende confiscar formalmente su cargamento de crudo mediante un proceso legal avalado por el Departamento de Justicia.
“Hay un proceso legal para la confiscación de ese petróleo, y ese proceso legal será llevado a cabo”, afirmó Leavitt durante la conferencia de prensa.
La funcionaria señaló que la orden de incautación había sido previamente aprobada por el Departamento de Justicia, lo que dio paso al operativo del miércoles, registrado en video por la fiscal general de EU, Pam Bondi, quien difundió imágenes del desembarco de tropas en el buque.
La acción intensifica la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, cuya principal fuente de ingresos continúa siendo el petróleo. Washington argumenta que la operación busca frenar el movimiento de crudo sancionado que, según afirma, financia actividades ilícitas.
“No vamos a permanecer quietos y ver cómo buques sancionados navegan con crudo de contrabando, cuyos beneficios sirven para alimentar el narcoterrorismo de regímenes ilegítimos”, señaló la portavoz.
Ante preguntas sobre si la campaña en el Caribe se enfoca en combatir el tráfico de drogas o el petróleo, Leavitt respondió que Estados Unidos trabaja en “varios frentes” dentro del hemisferio occidental.
La Casa Blanca publicó la semana pasada una nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que eleva a América Latina y el Caribe como una región de interés prioritario, en respuesta a la creciente presencia de China y de gobiernos que considera hostiles a Washington.