30 diciembre, 2025

Entre fe, familia y tradición, Duarte se prepara para honrar a su patrono El Señor de la Misericordia.

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Las calles de Duarte comienzan a llenarse de movimiento, aromas de cocina tradicional y encuentros familiares con motivo de los festejos en honor al Señor de la Misericordia, patrono de la comunidad, una celebración que cada año reúne a familias locales y paisanos que regresan desde Estados Unidos para renovar su fe y sus raíces.

Para María Tavares Rocha, conocida en el pueblo como Erika, esta festividad tiene un significado especial, a sus 37 años, y tras más de una década de vivir en Estados Unidos, este año le tocó recibir en su hogar la imagen del Señor de la Misericordia, como parte del recorrido que inició el 20 de diciembre y que culminará el 1 de enero, día principal de la fiesta patronal.

El 2 de enero está dedicado de manera especial a los migrantes, quienes regresan para agradecer y reencontrarse con su comunidad.


“Yo pensé que no nos iba a tocar, había muchas familias antes que nosotros y la verdad recibir al patrono en casa representa una bendición, yo pienso que el Señor quiso venir aquí por algo”, dice, recordando momentos difíciles que marcaron a su familia, como el fuerte accidente automovilístico que sufrió hace dos años y la grave enfermedad de su padre, de la que logró salir adelante.

La visita del patrono no solo es un acto religioso, sino también un motivo de convivencia porque desde temprano, familiares se organizaron para preparar pozole, mientras que por la noche se ofrece pan y atole a los visitantes.
La celebración incluye música de banda, torito y la participación de agrupaciones locales como la Banda Universo, integrada por músicos de la misma comunidad.

Erika explica que muchos festejos familiares como cumpleaños, XV años o aniversarios, suelen programarse en estas fechas, cuando coinciden las visitas de quienes viven en Estados Unidos. “Casi siempre hay fiestas en este tiempo, porque es cuando está la familia completa”, comenta.


Aunque reconoce que la vida como migrante no siempre es fácil y que el trabajo ha sido escaso en los últimos meses, asegura que regresar a Duarte durante las fiestas patronales fortalece el ánimo.

“Aquí está mi abuelito, que tiene más de 96 años, y él es la cabeza de la familia. Eso es lo que más nos motiva a venir”, refirió.

Así, entre rezos, música, comida y reencuentros, Duarte vive días de intensa actividad y devoción, donde los festejos al Señor de la Misericordia se convierten en un punto de unión entre quienes nunca se fueron y quienes, aun viviendo lejos, siguen regresando al lugar que llaman hogar.