En Guanajuato la SSG regula a los 256 establecimiento de Tatuadores, Micropigmentadores y Perforadores.

Guanajuato se caracteriza por ser un estado conservador en varios aspectos, sin embargo cada vez más las personas de diversas edades buscan hacerse un tatuaje ya sea por gusto, moda o bien como parte de un significado especial en la trayectoria de su vida.
Alejandro Zapata López, quien a sus 27 o 28 años años no tenía ningún tatuaje, platicó que la primera vez que se hizo un tatuaje fue en común acuerdo con su actual pareja.

“Pues estando con mi novia en ese momento como parte de nuestra rebeldía, decidimos ponernos un tatuaje no iguales, sino cada quien lo que quiso, por ejemplo yo me puse mi apellido, acompañado de la estrella de la muerte de Star Wars y ella se hizo un símbolo temático a la película de Harry Potter.
Después me nació la inquietud de hacerme otro y un tercero fue el de “Arturito” el de la película de Star Wars y dentro de la película hay una escena donde él proyecta un mensaje especial y yo para mas o menos recrear esa escena lo hice como un tributo a mi mamá que falleció hace casi tres años y lo que proyecta Arturito en mi tatuaje esta una imagen que tengo de mi mamá cuando era yo bebé”, comentó Alejandro Zapata.

Para él fue difícil decidirse porque es parte de una familia católica en donde se tiene la creencia de que no se debe pintar nada en el cuerpo.
“Al principio sí nos tardamos en decidir, en lo personal me tardé en tomar una decisión certera porque en mi casa somos familia católica y pues cómo tener un tatuaje si son de pandilleros, carceleros o x cosa.
Ahorita ya es otra cosa, la sociedad lo ve de otra forma, es un poco más aceptado, antes incluso en los trabajos no te aceptaban si tenías tatuajes y por ese lado sí me la pensaba porque capaz que no conseguía trabajo o que se aguitaran mis papás”, refirió.

Hoy Alejandro tiene 32 años y ya tiene casi ocho tatuajes en todo su brazo izquierdo, refiere que hacerte un tatuaje es como una especie de adicción porque te haces uno y después ves como un hueco y quieres ponerte otro para emparejar y así te vas.

“Cuando me hice el primero me dije cómo va a ser adictivo, yo creo solo me quedo con éste, pero después se te vienen ideas o te quedas con la espina de hacerte mejor otro diseño y buscas otras imágenes para tatuarte, además porque en mi caso comencé en el antebrazo, pero lo veía como que con un hueco y decía, pues me hago otro y así de poquito en poquito ya tienes prácticamente todo el brazo”, señaló Alejandro.