Disparan contra 2 miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca.
Dos miembros de la Guardia Nacional de Estados Unidos fueron baleados este miércoles en una concurrida zona de Washington D.C., a menos de dos cuadras de la Casa Blanca. Las autoridades confirmaron que ambos uniformados se encuentran en estado crítico, lo que provocó una rápida reacción del gobierno federal.
El presidente Donald Trump informó en Truth Social que los soldados resultaron “gravemente heridos” y que fueron trasladados a distintos hospitales. Además, calificó el ataque como “un acto de maldad, de odio y de terror”, asegurando que el responsable “pagará un precio muy alto”.
Según la Policía Metropolitana, el agresor —identificado por Trump como un ciudadano afgano que habría ingresado al país en 2021— “dobló la esquina y abrió fuego de inmediato”. Otros miembros de la Guardia Nacional que se encontraban en la zona lograron neutralizar al sospechoso, quien también recibió atención médica en el lugar.
Tras el incidente, el gobierno estadounidense anunció la suspensión temporal de todas las solicitudes de inmigración de ciudadanos afganos, mientras se revisan protocolos de seguridad y verificación.
El director del FBI, Kash Patel, confirmó que el ataque será investigado como un caso federal y prometió “no escatimar recursos” para garantizar la seguridad en la capital estadounidense. La alcaldesa de Washington D.C., Muriel Bowser, afirmó que el ataque fue “dirigido”, aunque el motivo aún se desconoce.
El tiroteo obligó a que la Casa Blanca entrara momentáneamente en confinamiento, mientras que los vuelos en el principal aeropuerto de la ciudad fueron suspendidos en plena víspera del Día de Acción de Gracias.
Testigos describieron escenas de pánico: turistas y transeúntes corriendo para ponerse a salvo, algunos refugiándose dentro de comercios cercanos. Videos obtenidos por la BBC muestran a los dos soldados heridos en el pavimento, atendidos por paramédicos.
La Guardia Nacional había sido desplegada desde agosto por orden de Trump como parte de una operación para reforzar la seguridad ante el incremento de delitos y la presencia de personas sin hogar en espacios públicos. Tras el ataque, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el presidente solicitó el envío de 500 efectivos adicionales a la capital.
La investigación continúa con apoyo del Servicio Secreto y agencias federales.
