8 octubre, 2025

Cientos de familias viven la tradicional “Día del Panecito” en el Barrio Arriba.

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Este 10 de septiembre como cada año, se dieron cita miles de católicos en el Barrio Arriba en el templo de San Nicolás de Tolentino para bendecir sus panes tradicionales de agua y llevarlos a casa en donde los comparten en familia.


El Barrio Arriba celebra el Día del Panecito de San Nicolás de Tolentino, en conmemoración del Día del Panecito de San Nicolás de Tolentino, una de las celebraciones más queridas por la comunidad.


Desde las 7:00 de la mañana y hasta las 11:00 de la noche, se reúnen familias en la capilla para participar de la misa en honor al santo patrono, conocido por sus milagros y su profunda devoción a los necesitados.


Cecilia Rayas Pérez, asistió con su familia para agradecer la salud que le regresó en santo en tiempos de pandemia donde vivió gravemente el COVID y logró salir de ella.


“Me enfermé gravemente del Covid, después de eso me dio influenza, justamente cuando estaba en tratamiento de lo del Covid, se me complicó por la influenza y realmente sí me las miré muy mal. Es algo triste recordar, prefiero no hablar mucho del tema, pero vengo a dar gracias”, mencionó.


Su madre, Micaela Pérez Velázquez, aseguró que el acompañar a sus hijas a su vez le permite a ella agradecer un año más con salud para poder visitarlo.


“Más que todo porque me da gusto porque Dios me da licencia de venir otra vez, porque no todos los años podremos, la vida no la tenemos segura y más que todo venir a darle gracias por otro año más de dejarnos venirlo a visitar y comprar nuestro panecito”, dijo.


Además, Micaela, habló sobre la importancia de fomentar estas costumbres católicas en los más pequeños de la familia. “Es un ejemplo más para que los pequeños lo vayan siguiendo, y que el día de mañana que uno ya no esté, que ellos lo sigan”, sostuvo.


Por su parte Ana Cristina Reyes Pérez, hermana de Cecilia, dijo que era la primera vez que asistía, sin embargo, mencionó con gusto que uno de sus hijos entendió que es gratificante desprenderse de algo y compartirlo con los demás al dejar en la iglesia el pan más bonito para otra persona.


“Es la primera vez que yo vengo, traje a mis hijos para que conozcan la tradición y me da gusto que mi hijo quiere dejar el pan más bonito para otras personas. Es importante que nuestros hijos sepan que, si Dios nos da algo, se desprendan de una parte para que les vaya mucho mejor y me da gusto que mi hijo decidió dar el más bonito”, mencionó Ana.


Cerca de 300 comerciantes de pan y diversos antojitos, así como juegos mecánicos se instalan a los alrededores del templo de San Nicolás de Tolentino y el Mercado Allende en el Barrio Arriba, reactivando sus ventas hasta en un 80%.


La historia cuenta que San Nicolás de Tolentino nació en Italia en 1245 y fue sacerdote de la Orden de San Agustín. Se distinguió por su vida austera, su predicación constante y su servicio a los más pobres y enfermos.


Falleció el 10 de septiembre de 1305, fecha que la Iglesia Católica estableció como el día de su conmemoración. Fue canonizado en 1446 por el papa Eugenio IV y desde entonces es venerado en distintas partes del mundo.


Los relatos cuentan que Nicolás, en su ministerio pastoral, acostumbraba bendecir pequeños panes que entregaba a enfermos y necesitados. A este gesto se le atribuyeron curaciones y favores especiales, lo que hizo que los panecitos se convirtieran en signo de fe, esperanza y alivio espiritual. Con el paso del tiempo, la tradición se extendió a varias comunidades religiosas y laicas, quienes cada 10 de septiembre mantienen vivo este legado y es además el patrono de los panaderos que reactivan con esta celebración popular sus ventas hasta en un 80%.


En el barrio Arriba, la celebración tiene una misa solemne a las 6:00 de la tarde en honor al santo patrono, en la cual se bendicen los panecitos preparados por los propios vecinos de tradición panadera.