La izquierda pierde terreno en América Latina y la derecha se fortalece rumbo a 2026
La derecha latinoamericana cerró 2025 con un balance electoral favorable tras imponerse en las tres últimas elecciones presidenciales de la región, un desempeño que reconfigura el mapa político y eleva las expectativas de cara a 2026, cuando varios países clave volverán a las urnas.
El triunfo más reciente se dio en Chile, donde el ultraderechista José Antonio Kast venció con comodidad a Jeannette Jara. Su victoria se apoyó en un discurso centrado en el orden y la seguridad, por encima del debate económico, y capitalizó el desgaste del gobierno de Gabriel Boric, cuya administración no logró cumplir las altas expectativas de cambio con las que llegó al poder.
Un escenario similar se vivió en Honduras, donde el conteo aún no ha definido oficialmente al ganador, pero dejó muy relegada a Rixi Moncada, candidata respaldada por la presidenta Xiomara Castro. En ese proceso, el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al derechista Nasry Asfura resultó determinante, en una contienda marcada por discursos contra Venezuela y críticas a las promesas incumplidas del oficialismo.
Bolivia también giró a la derecha tras las elecciones de agosto, cuando Rodrigo Paz se impuso luego de una segunda vuelta frente a Jorge “Tuto” Quiroga. El Movimiento al Socialismo (MAS), debilitado por disputas internas y una severa crisis económica y de abastecimiento, quedó fuera de competencia, poniendo fin a casi dos décadas de hegemonía iniciadas con Evo Morales.
Con estos resultados, la derecha —en sus diversas expresiones— gobernará 11 países de la región: Argentina, Bolivia, Chile (desde marzo), Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras (una vez resuelta la disputa), Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana. La izquierda, por su parte, mantiene el poder en ocho naciones: Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.

Analistas coinciden en que más que un respaldo pleno a los proyectos conservadores, estos triunfos reflejan un fuerte rechazo a los oficialismos de izquierda, incapaces de responder a demandas ciudadanas en materia de seguridad y bienestar social. “La impaciencia del electorado es un fenómeno que afecta a ambos lados del espectro político”, señala la politóloga Florencia Rubiolo, quien subraya las dificultades de la izquierda para traducir sus promesas en resultados concretos.
El único caso en el que el oficialismo logró revalidar mandato fue Ecuador, donde Daniel Noboa se impuso con claridad en segunda vuelta con una agenda centrada en el combate al crimen organizado.
De cara a 2026, el panorama sigue abierto. Brasil y Colombia —dos de los países más poblados de la región— celebrarán elecciones presidenciales, mientras Estados Unidos, bajo la presidencia de Trump, aparece dispuesto a jugar un rol activo apoyando aliados estratégicos. Para el sociólogo Alberto Mayol, si el malestar social persiste, el péndulo político seguirá oscilando, aunque con opciones cada vez más radicales y soluciones simplistas.
